
A continuación, te presentamos los moldes más utilizados:
- En aluminio. La mayor ventaja que tiene este material es que conduce muy bien el calor, por lo que son ideales para hornear tortas, bizcochos, muffins y demás. Sin embargo, debes estar atenta porque son moldes que se pueden pelar u oxidar con facilidad, y deberás cambiarlos.
- Porcelana. Si eres amante de los suflés, estos moldes no podrán faltar en tu cocina. La cerámica, e incluso los de grés, tienen alta resistencia, así que durarán años. Funcionan tanto para preparaciones frías como calientes.

- Moldes de vidrio. Estos no son exclusivos de la repostería, pero son otros de los preferidos. Se caracterizan por mantener la temperatura en el horno y por conservar los postres por más tiempo. Ahora, como todos los objetos de vidrio, mejor manipularlos con sumo cuidado, especialmente al desmoldar.
- Hierro fundido. Uno de los moldes más antiguos, resistente y bastante pesado. Las diferentes formas y tamaños facilitarán el trabajo, sea que estés haciendo galletas, tartaletas de frutas o bollos de pan.

- Silicona. Prácticos, flexibles y con diseños muy originales. Los moldes de silicona se han convertido en infaltables para la repostería, ya que se adaptan a temperaturas extremas y no necesitarás decorar mucho más. Al usarlos, recuerda que el secreto es engrasar muy bien cada espacio del molde.
Publicado por Isayanely Bojorquez.
